Los juguetes pueden ser de plástico, silicona, madera, tela o metal, según su durabilidad, seguridad y función. Cada vez se prefieren más los materiales ecológicos y no tóxicos, tanto por la confianza del consumidor como por el cumplimiento de la normativa. La elección del material también afecta a la longevidad del producto, la experiencia táctil y el coste, que son fundamentales para las decisiones de aprovisionamiento a granel y el posicionamiento de la marca.